viernes, febrero 10

Algunos nombres no merecen ser nombrados


Las cosas que escribo, las plasmo como las siento y la gran mayoría son cosas que pienso mientras camino por la calle, veo comerciales de TV esperando a que empiece el programa o estoy en la cama esperando que me dé sueño. Ésta vez estaba en mi puesto de trabajo en el que debo atender a un número variable de personas y a todas debo solicitarles su nombre y me he encontrado con algunos… No sé si llamarles nombres.
 Yo vivo en una ciudad fronteriza, razón por la que siempre he atribuido la singularidad de nominaciones de muchos de los que acá viven a la mezcla cultural e infortunada permisividad a la que se le añade una pizca de gusto por copiar aspectos extranjeros que terminan por marcarle la vida a un inocente.

Es decir, el nombre es un acompañante perpetuo en la vida de cada persona y aunque algunos desde pequeños son conocidos con sobrenombres que surgen por distintas razones, como la deformación de su nombre (por ejemplo, alguien llamado Luis, fácilmente es conocido como Lucho), su parecido físico a otra persona, animal o cosa (Sé de un taxista que le decían “Montoya” por su similitud al corredor colombiano, a muchas personas les dicen “Gato” por tener ojos claros y a otros tantos les dirán “MetroyMedio” por su corta estatura) o tal vez otra cantidad de razones que personalmente cada quien conoce; el nombre siempre va a tener su espacio inamovible en el documento de identidad sin importar su lugar de nacimiento o residencia.

Ese conjunto de letras, que en ocasiones habla por uno mismo, es el legado que sus padres le han dejado sin importar su nivel socio-económico, salvo algunas excepciones de familias disfuncionales o progenitores irresponsables que no dan ni eso y no viene al caso mencionar. Y es ahí donde surge en mi cabeza una pregunta:

¿En qué están pensando algunos padres de familia (mamás y papás) cuando ponen nombres que, en lugar de celebrar la llegada al mundo de su hijo(a), pareciera un lastre vitalicio que debe llevar la nueva criatura?

Zharick León vió propulsada 
su carrera por su papel
como Rosario Montes en la
novela "Pasión de Gavilanes"
Sin lugar a dudas he notado como son influidos por:


       -La farándula cuando nombran a su hija Chariq Natalia, pero deben tener en cuenta que los nombres extranjeros por sonoros que parezcan no quedan bien siempre y menos si se les adjunta el nombre de otra persona en un idioma diferente, además hay que tener en cuenta la correcta escritura de los mismos para que en un futuro la nueva habitante del planeta no pase una vergüenza en caso de conocerse con la Zharick León original. 

David Beckam ha sido
uno de los futbolistas más
famosos de la historia
       
-Los gustos deportivos cuando sentencian a su hijo a llamarse Deivis Ronaldo, bueno, acá realmente hay mucha tela por cortar. Para empezar, supongo que “Deivis” es una mayúscula deformación del nombre David que en inglés se pronuncia “Deivid” y no contentos con la apropiación al español, al nombre le es añadida una letra “S” que le da ese toque popular criollo del que “Deivis” no es el único que disfruta, prueba de ello son Yorlenis, Ledys y Naudis, entre otras… ¡Y sí! he escuchado esos nombres, no son producto de mi incomprendida imaginación.

Otros más infortunados aún son víctimas de funcionarios o personas inescrupulosas como aquellos indígenas que recibieron nombres como “Mariguana” o “Gorila” por parte de funcionarios estatales violentándoles sus derechos.

Podría seguir con otra cantidad medianamente significativa de nombres pintorescos pero creo que por encima de eso está la importancia de la identidad.
Y es que si usted ha tenido la oportunidad (sin decir que sea bueno o malo) de tener unos padres creativos y excéntricos debe alimentar su personalidad con mucha Emulsión de Scott y “Tarrito Rojo” (suplementos vitamínicos que venden en Colombia) y empezar a dar valor a su nombre, aunque tenga que empezar desde cero cuando los Alejandros, las Fernandas y los Ricardos ya llevan una buena ventaja.

Es por eso que mi invitación es a que si usted próximamente va a ser padre o tiene planeado serlo algún día, tenga muy claro que su hijo va a llevar consigo durante toda su vida el nombre que usted le dará, suponiendo que no es tan descabellado o vergonzoso como para ir a la oficina de registro más cercana a cambiarlo tan pronto como cumpla la mayoría de edad.

Por lo pronto sólo debo decir que mi primera hija se llamará María Alejandra y espero que sea tan dulce como esta niña



Ahora que se han tomado el trabajo de leer, reír y espero que reflexionar con esta publicación los invito a compartirla y contarme cuáles son esos nombres estrambóticos que alguna vez han escuchado.

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