En esta ocasión la entrada será un poco menos elaborada, quiero ver cómo me sale espontáneamente.Sucede que estaba leyendo un libro de +Tuyo Isaza que se llama "Revoluciones" y en alguna parte del inicio leí la palabra "religión" o "religiones", no recuerdo bien.
El asunto es que desde que soy cristiano y trabajé en una iglesia, presto especial atención a cuando las personas hablan de Dios, Jesús, iglesias, monjas, santos o cosas por el estilo, pues se han vuelto tan cotidianas como superficiales tales vocablos, al punto de pedir protección a divinidades previo a cometer actos tan deplorables como el asesinato. La mayoría saben de qué hablo, aquella constumbre de algunos sicarios de "bendecir" las balas que alguna vez se visibilizó en la T.V.
Y aunque es un tema que me toca una parte sensible, pues creo que todo se debe a la desviada promulgación del mensaje bíblico hecha por la religión tradicional, no será el tema principal de esta publicación, pues aunque deploro las religiones por su factor humano que las hace imperfectas, admiro con pasión la idea de un Dios creador que deja en La Biblia un excelso manual del ser humano.
Pues bien, habiendo aclarado mi postura cristocéntrica, esta publicación tiene la intención de hacer un paralelo comparativo entre la tendencia actual de lo 2.0 y el legado de Jesús que fue lo que el libro de +Tuyo Isaza me hizo traer a la mente. Pero, ¿Qué similitud pueden tener dos items tan distantes en la línea de tiempo? A decir verdad, siento que mucho.
Haciendo una mirada superficial al antiguo testamento, percibo un Dios un tanto "1.0" que le dijo a Adán que le pusiera nombre a los animales, entregó tablas de mandamientos a Moisés y ordenó a Samuel buscar en la casa de Isaí al que sería el rey de Israel; si se fijan, todo tiende a ser imperativos que rara vez se prestan a discusiones y es que es nada menos que Dios hablando. Pero al momento de llegar a los evangelios, encontramos un Dios que se encarna compartiendo su divinidad con la humanidad y habitando entre los hombres. Siendo Jesús el amado hijo enviado por Dios, tiene un corazón tan 2.0 que se acerca a líderes y pueblo por igual llevando un mensaje que no sólo es emitido, si no que además se presta a debates e intercambio de ideas.
Con lo anterior, he expuesto un Jesús 2.0 que comparte, tiene disposición de forma igualitaria y enseña permitiendo que los demás expongan sus puntos de vista, pero lo que aún me falta hablar es lo más descrestante, desde mi punto de vista personal. Se trata de su fabuloso sistema en red de propagación del mensaje. Fíjense, se trata de un personaje que instruye a un grupo de doce propagadores que, a pesar de que uno haya resultado un traidor, expanden dicho mensaje de forma tal que más de dos mil años después todavía sigue vigente, muy a pesar de las tergiversaciones que haya tenido en ocasiones; evidentemente es una gran ayuda el tremendo valor del mensaje.
No me alcanza mi imaginación, que no es poca, para dimensionar la cantidad de interacciones que a raíz de esa propagación se han generado. Sin duda que este Jesús, salido de paradigmas de religiosidad, cada vez me sorprende y me apasiona más.
Le presento mis excusas a quienes aún confunden el Evangelio con X religión, sintiéndose leyendo un escrito religioso más y a los que ya están inmersos en la religiosidad que tal vez hayan recibido un sacudón en sus bases teológicas, pero esto es lo bueno de lo 2.0 (que quiero creer que el mismo Jesús practicaba), que cada quién tiene libertad de expresarse.
Así que siendo un seguidor de las enseñanzas de Jesús y un fanático de lo 2.0, no soy el más indicado para prohibirle que comente esta publicación, sólo pido que sea en los parámetros del respeto y con mucho gusto resolveré las inquietudes necesarias.
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